Cuando nació la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) él tenía nueve años. Ya trabajaba en el campo con su padre. Apenas pisó la escuela. Su abecedario fue la azada y la hoz. Entre el club juvenil de su pueblo y la Juventud Rural Católica fue descubriendo el porqué de sus manos encalladas y el orgullo de ser obrero como el Nazareno. Su fe y la lucha por la justicia se fueron hilvanando sin darse cuenta. La HOAC desde sus primeros años también tejió una profunda mística y espiritualidad cristiana entrelazada en una vida encarnada en el sufrimiento del mundo obrero. Él dejó el pueblo y trabajó de albañil. Conoció la HOAC y el compromiso sindical y político. Eran tiempos difíciles. A pie de andamio dedicó su vida a reconstruir la HOAC y al nacimiento del sindicalismo y de la democracia. Muchos militantes hoacistas también consagraron su vida a esa tarea, porque anunciar a Jesucristo lleva a luchar por la justicia y la libertad. Su empeño, como el de este movimiento especializado de la Iglesia, fue devolverle a los hombres y mujeres del trabajo el Cristo Obrero que le había sido arrebatado. Hoy sigue empeñado en hacer presente el reino de Dios entre la precariedad del mundo laboral. Y es que como la HOAC, sabe que las personas empobrecidas son la carne de Cristo. Él mantiene su reunión semanal de equipo y junto a su esposa celebran la Eucaristía diariamente. Ahí radica su fuerza. La HOAC, a sus 80 años, sigue siendo lo que son sus militantes. Y ellos y ellas no se entienden sin la HOAC.
Ora et labora
Vuelve a leer el texto en silencio. La HOAC celebra sus 80 años de vida. Jesús, el divino obrero de Nazaret, es su primer militante. Ella es su Iglesia obrera. Querer preguntar qué es la HOAC es conocer a sus militantes, hombres y mujeres del pueblo empeñados en seguir al crucificado desde las mismas entrañas del pueblo. El texto que hemos leído muestra rasgos de uno de ellos que nos hablan de qué es esta organización eclesial. Pero sus vidas tampoco se pueden comprender sin este movimiento de Acción Católica para la pastoral obrera. Es la Iglesia en el mundo del trabajo lo que ha configurado su existencia, la que les ha ayudado a promocionarse y a vivir 24 horas al día como militantes obreros cristianos. La mística de la HOAC, su espiritualidad, su formación, su vivencia de lo sagrado a ras de suelo, su inquebrantable comunión con el ministerio pastoral, su protagonismo y corresponsabilidad seglar, su encarnación, su comprensión de la evangelización… siguen configurando la vida y el compromiso de sus militantes. Como un iceberg se muestra la HOAC histórica sustentada en la HOAC celestial que ya comparte la vida del Dios de la vida. Y es que sigue siendo tan necesaria para el mundo obrero y del trabajo empobrecido. 80 años, ahora más que nunca.
Llévatelo y comparte
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Colaboradora del ¡Tú!
