7 de octubre: ante la exclusión, trabajo decente

Se acerca el 7 de octubre, Jornada Mundial por el Trabajo Decente, compartida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Confederación Sindical Internacional (CSI) y el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC).

La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), en la que participa la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), convoca esta Jornada para poner de manifiesto y denunciar las situaciones y realidades sangrantes generadas por la explotación de las personas trabajadoras y sus familias. La precariedad de sus condiciones de trabajo y la falta de políticas públicas impiden a buena parte de la población vivir con la dignidad que su magnífica humanidad reclama.

Sin un cambio de mentalidad, de cultura colectiva, no será posible que toda persona pueda realizarse plenamente.

En 2026, bajo el lema «Ante la exclusión, trabajo decente», la ITD ha querido enfocar su mirada crítica, constructiva y esperanzada sobre la carencia de derechos laborales, sí, pero también en la exigencia de otros derechos sociales esenciales, en concreto el acceso a una vivienda digna y adecuada, para las personas y familias trabajadoras, especialmente las más jóvenes.

En los últimos veinte años una parte creciente de las personas trabajadoras jóvenes y no tan jóvenes han de conformarse con a alquilar una habitación en una vivienda compartida con otras personas para poder vivir, no siempre cerca de su lugar de trabajo.

Se ha llegado al absurdo de que cada vez más empresas e incluso administraciones radicadas en ciudades grandes y medianas tienen dificultades para encontrar personas trabajadoras porque los sueldos que pueden ofrecer, aun siendo dignos, no alcanzan a pagar el alquiler de una vivienda digna y adecuada. Situaciones así evidencian de nuevo que el sistema capitalista no responde a las necesidades de la mayoría social trabajadora.

A la grave injusticia que supone no poder acceder a una vida digna, pese a tener empleo, se le añade la crisis de la vivienda.

Hoy denunciamos una realidad cada vez más presente: tener empleo ya no garantiza una vida digna. La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión, expulsando a muchas personas trabajadoras y, especialmente, a la juventud, de la posibilidad de construir su proyecto de vida. La vivienda se ha convertido en un bien de inversión especulativa, no como un derecho, y el rentismo succiona la riqueza de la mayoría y concentra el parque inmobiliario en cada vez menos personas.

Como señala el papa León XIV, «no basta con exaltar la libertad individual si se acepta que una multitud viva sin trabajo digno y sin acceso a los bienes fundamentales». Sin un techo digno, el trabajo es insuficiente y la exclusión se perpetúa.

Por ello, reclamamos trabajo decente: empleos estables, salarios justos y condiciones que permitan vivir con dignidad. Y exigimos políticas públicas que garanticen el derecho a acceder a una vivienda asequible, digna y adecuada, frenen la especulación y protejan a las personas.

En salida

En la Jornada Mundial por el Trabajo Decente del 7 de octubre 2026 –y fechas cercanas–, la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) se moviliza para convencer de que el trabajo decente y la vivienda digna son herramientas válidas para erradicar la exclusión social.

El gesto público de este año quiere escenificar que sin un trabajo decente muchas personas están destinadas a vivir en la exclusión y que es tarea de toda la sociedad conseguir que esto sea una realidad para todos permitiéndoles un acceso a una vida digna. Jóvenes, mujeres y personas migrantes se ven obligados a vivir al margen de la sociedad sin posibilidad de acceder a derechos fundamentales como son techo, tierra y trabajo.

Tendrá su desarrollo en las diócesis del país dónde tiene implantación la iniciativa, que invita a participar en los actos organizados en la calle, las plazas, las parroquias y en el seno de las comunidades para informar, dialogar, sensibilizar, visibilizar esta realidad y para celebrar vigilias y eucaristías.

Reflexiona

¿Crees que en el momento actual tener trabajo aleja de la exclusión social?

¿Cuál es la «puerta» para transitar de la exclusión social a una vida digna? ¿Es suficiente el trabajo decente o deben los poderes públicos garantizar otros derechos sociales como el de una vivienda digna y adecuada para toda persona?

¿Nos vemos capaces de construir, en comunidad, una cultura que prime la vivienda como derecho fundamental en lugar de como medio de especulación y de acumulación de la riqueza en pocas manos?

Recursos

Convocatoria ITD
– Manifiesto | Vigilia-guion litúrgico | Microcampaña de redes sociales…

– Cobertura especial en Noticias Obreras

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