Ella sabe por experiencia que la paz no es ausencia de conflicto. Somos conflicto y vivimos en él. Pero también sabe que no podemos negarlo, reproducirlo o acrecentarlo. Solo hay un camino: afrontarlo para que todas las personas y los pueblos puedan vivir. En su corazón calan con fuerza las palabras de Cristo Resucitado: «La paz esté con vosotros». Una paz que es verdadera si se cimenta en el amor, la justicia y en el respeto a la dignidad humana. Y es que ese camino de hacer frente al conflicto solo es posible desde la no violencia. Desde muy joven ha asociado su militancia social y política al pacifismo. Cuántas veces ha orado y defendido que ese conflicto obrero o vecinal, que requiere de posiciones y compromisos firmes, se llena de razones si se afronta desde la acción no violenta. Ella está convencida de que el comercio de armas que tantos beneficios aporta a los grandes capitales está condenando a la muerte y a la miseria a millones de personas. Le rebela que la guerra y los intereses que las mueven mancillen la dignidad del ser humano y nieguen al Dios de la Paz.
Por ello, no dudó en febrero de 2024, junto a dos militantes del movimiento pacifista, iniciar una huelga de hambre contra el genocidio en Palestina y el aterrador silencio de los gobiernos. Pura denuncia profética y un paso en la construcción del Reino de Dios y su Justicia. Ella, desde su fe en Jesucristo, es Luz para la paz entre tanto conflicto.
Ora et labora
Detente un momento. No podemos trabajar por la paz si nosotras y nosotros no estamos pacificados. Deja un tiempo para reflexionar, para poner tu vida ante Dios, para sentirte en paz. Nadie da lo que no tiene. Vuelve a leer el testimonio de esta militante cristiana que toda su vida ha levantado la bandera del pacifismo y la no violencia. La paz es el camino. El Mensaje del Papa León XIV con motivo de la Jornada Mundial de la Paz (1 de enero de 2026), nos invita a la humanidad a rechazar la lógica de la violencia y la guerra, y a abrazar una paz auténtica basada en el amor y la justicia. Una paz que debe ser desarmada, es decir, no basada en el miedo, las amenazas ni las armas. Y debe ser desarmante, capaz de resolver los conflictos, abrir los corazones y generar confianza mutua, empatía y esperanza. No basta con pedir la paz; debemos encarnarla en un estilo de vida que rechace toda forma de violencia, sea visible o esté oculta en los entresijos del sistema. Este mensaje es una invitación dirigida a todos –creyentes, no creyentes, líderes políticos y ciudadanos– a construir el Reino de Dios y a trabajar juntos por un futuro humano y pacífico. Pregúntate si tú acoges esa invitación a construir el reino y a trabajar por la paz, si tú estás en paz y la promueves, si tú afrontas realmente los conflictos o le das de lado y si lo haces desde la no violencia, gastando tu vida por un mundo donde se respete la justicia y la dignidad de las personas y de los pueblos.
Llévatelo y comparte
Esta oración también la tienes en documento pdf e imagen jpg para que la puedas descargar, imprimir, compartir…

Colaboradora del ¡Tú!
