El nombre «barrio obrero» apenas se utiliza. El IX Informe Foessa, que tiene una calidad y profundidad impresionantes, no utiliza esta expresión.
Menciona a los barrios vulnerables, marginales… pero no a los barrios obreros. Sí constata que la pobreza y la exclusión tienen su raíz en la situación del empleo: precariado, parados, trabajadores pobres, etc. Esta distinción proyecta una imagen que condiciona la respuesta a dar.
Los barrios marginales se suponen habitados por «mala gente» que viven de la «paguita» y la droga. Se piensa que sus habitantes los deterioran para mantener su hábitat. No tienen solución.
Los barrios obreros son la manifestación del paro y el empleo precario. Tienen solución, se llama empleo decente, al que se oponen los indecentes que viven a costa de los empobrecidos que fabrican. Por lo tanto, no es lo mismo llamarlos de una u otra manera.
Un ejemplo: uno de los problemas graves que tenemos es el de los «apagones»: centenares de familias se quedan sin luz varias horas, varios días o varias veces durante el mismo día, durante años. Endesa, los medios de comunicación y las administraciones lo atribuyen a las plantaciones de marihuana. Nosotros, a la incapacidad de Endesa para responder a la demanda creciente de toda la ciudad. Un hecho: Entre el 1 y el 19 de octubre de 2024 registramos 242 apagones. En el mismo periodo de 2025 solo hemos contabilizado 87, un 64% menos. ¿Qué ha pasado? En octubre, la Esperanza de Triana ha estado quince días en el Polígono Sur, buena parte de la ciudad la ha visitado y nos ha visitado.
Conclusión: se acepta dejar sin luz a «gente de mal vivir» y culparlas de ello, pero no a la Esperanza de Triana. La justicia es posible: Cuando se quiere, se puede.
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Colaborador del ¡Tú!
